sábado, 29 de noviembre de 2008

Alguien ha oído campanas y no sabe dónde (o sí...)

El pasado 30 de octubre, en una intervención radiofónica en el programa "La Huella del Delito", el conocido grafólogo argentino (que no reconocido, que es otra cosa) Pedro Foglia, habló entre otras muchas cuestiones, de la Grafología Racional. O por lo menos eso pensaría él, por que de lo dicho por este señor se deduce que no tenía ni la menor idea de lo que estaba hablando. Entre constantes balbuceos y circunloquios iba soltando perlas cada vez más disparatadas, más absurdas, con tal de cumplir servilmente con las consignas recibidas de este lado del océano. Y cumplió de sobra, hasta el punto de haber logrado lógicamente, su felicitación más efusiva por una intervención tan importante para sus intereses.

El que quiera alucinar oyéndole, puede escuchar su intervención descargando el siguiente archivo, para que de paso se vea también que no me invento nada: http://download.yousendit.com/Q01Fek9yTERHa00wTVE9PQyousendit.com/Q01Fek9yTERHa00wTVE9PQ

Si habéis escuchado ya este trozo de la entrevista, podéis haceros una idea muy clara de todo lo que digo.

Para que el Sr. Foglia tenga mejores referencias de lo que habla en el futuro, esperando que lea esto y tome notas al respecto, paso a comentar algunas cosillas de las que habló en su entrevista.

En primer lugar, la metodología de la Grafología Racional fue creada por el grafólogo y grafoterapeuta español Vicente Lledó, fallecido en 1993 (para el Sr. Foglia, esta fecha es de hace poco...).

Joaquín de las Heras, a quién también nombra en su intervención en la radio, sí falleció más recientemente (justo hace dos años). Joaquín, a partir de la Grafología Racional, ideó una metodología propia a la que bautizó con el nombre de Idengrafía (el Sr. Foglia dice "Idengrafología"...)

El Sr. Foglia cataloga igualmente a Joaquín de las Heras como mago y vidente. Por supuesto, es fácil deducir la catadura moral de quién insulta de esta forma a quién ya no se puede defender.

La Escuela Española de la Grafología Racional utiliza un sistema muy claro y riguroso para analizar los grafismos, basándose en el estudio de doce trazos escriturales con sus correspondientes esencias o atributos, a partir del análisis de cosas tan prosáicas y tan poco esotéricas como la Línea, la Velocidad y la Presión (¿le suena esto de algo Sr. Foglia?), y profundizando posteriormente en conceptos también muy mágicos y mánticos, al parecer, como son la Forma, Velocidad, Situación, Tamaño, Fuerza y Ritmo.

Que yo sepa, hasta la fecha todavía no me he encontrado con ningún colega que utilice en sus análisis grafológicos la bola de cristal. Yo tampoco la uso. Utilizo un sistema detallado y perfectamente estructurado, basándome en el estudio racional de la escritura. Solo eso. Ni bola ni péndulo ni cartas de tarot. Es probable que lo que ocurra en verdad es que el Sr. Foglia sí utilice una bola de cristal, y echa por ello balones fuera para que no se sepa. Es muy normal que aquéllos que más gritan en contra de algo, lo hagan precisamente para que no se pueda descubrir en ellos eso que tanto critican.

Finaliza su magnífica intervención radiofónica el Sr. Foglia con una frase digna de enmarcar: "Todo lo que vulgarice la ciencia y no sea ciencia, nos oponemos". Esto lo dice un Sr. que tiene publicado un libro titulado "Grafología Descriptiva", en el que describe un método con el que se pretende obtener las medidas corporales del sujeto escribiente (su altura, la dimensión del tronco, las longitudes de sus extremidades superiores e inferiores, así como el perfil de su rostro). Por supuesto, yo no dudo de la posible efectividad y fiabilidad que tenga dicho método. Lo que sí me planteo es que si este sistema se hubiera deducido a partir de los enunciados de la Grafología Racional, no quiero ni pensar las críticas que se hubieran oído al respecto, también por parte del Sr. Foglia por descontado, tachándose el método de esoterismo, mancia, ciencias ocultas, adivinación, curanderismo, etc. etc. etc.

Pero claro, el Sr. Foglia está en el lado de los buenos... y así luego se escribe la historia.

Continuará... (conociéndoles, seguro ¿alquien lo duda?).

jueves, 20 de noviembre de 2008

¿Me analizarías mi firma, por favor?

Es muy normal que cuando dices por ahí a lo que te dedicas, lo primero que te pregunta la gente es a ver si le puedes analizar su firma. No falla. Reconozco que al principio es algo que me hacía gracia, pero llegado un momento y pasados los años, procuro escaquearme siempre que puedo del asunto.

Nunca he entendido esta manía de la gente, por que por ejemplo, cuando alguien nos dice que es médico, a nadie se le ocurre preguntarle ¿por favor, me auscultarías un poco?.

Pero supongo que forma parte de las gajes de nuestro oficio, y así hay que asumirlo.

De todas formas, hoy día, cuando ocurre esto que comento, yo ya no pido únicamente que me firmen, sino que previamente escriban por lo menos una línea de texto. De esta manera, obtengo muchísima más información que con solo la firma.

Y esto viene a colación por que en algún foro reciéntemente ha existido la polémica de si se debería analizar o no únicamente la firma, sin tener un texto que lo acompañe.

Todos sabemos que la firma nos aporta una información concreta de la persona, muy profunda y personal, pero también que la escritura previa que ha realizado el autor nos está evidenciado la proyección social que hace de si mismo, lo que es igualmente importante.

Una firma sola por supuesto que se puede analizar, pero nos atendremos a aquellos aspectos muy claros que se puedan interpretar en la misma, con mucho cuidado de no hablar de aquéllos que solo podríamos concluir con un texto manuscrito junto a la firma.

Yo siempre digo que todo se puede analizar, hasta un punto o una simple raya en un papel (su ubicación, su presión, su dirección, su ritmo, etc.) Todo nos aporta información y todo nos es válido. Pero hay que ser muy cautos y decir solo aquello de lo que estemos muy seguros, y no elucubrar lo que podría ser, por que corremos el riesgo de equivocarnos hasta el fondo.

Por norma, yo me suelo negar a acudir a programas de televisión para analizar firmas, ya que de por sí me parece un espectáculo que no aporta nada a la grafología. Reconozco que puede ser interesante si el programa trata el asunto con rigor y seriedad, pero esto no suele ser lo normal, al buscarse siempre el morbo del personaje analizado.

Por supuesto, me niego mucho más si encima no dispongo de texto de esta persona para su análisis. Y puestos a ser rigurosos, recordemos que un documento manuscrito es solo una fotografía psicológica del autor de un determinado momento de su vida, y por tanto, así lo debemos tratar. No puede ser nunca lo mismo una carta de juventud que otra realizada en las postrimerías de la vida.

Por desgracia, no siempre podemos contar con el mejor y más completo material de estudio, que serían escritos de la persona de diferentes años de su vida, para conocer así su evolución personal, y debemos conformarnos la mayoría de las veces con un solo documento o incluso con una simple firma.

Seamos pues, comedidos, y adaptemos nuestro análisis a cada situación. Los grafólogos recién salidos del horno son muy dados a lanzarse y a ser poco prudentes, pero el tiempo y la experiencia acaba apagando este fuego.

Lo grave es aquellos colegas que no aprenden y siguen saliendo en los medios hablando de cosas sorprendentes del personaje analizado, cosas que uno se pregunta de dónde las habrán sacado, y pensando finalmente para uno mismo ¡bendita imaginación!.