viernes, 31 de agosto de 2007

Análisis grafopsicológico del "Asesino del Zodiaco"


En diciembre de 1968, en Vallejo, una comunidad cercana a San Francisco, se registró el primero de una serie de crímenes perpetrados contra parejas jóvenes, a manos de un individuo conocido como El asesino del Zodiaco, quien retaba a las autoridades y enviaba a los diarios mensajes cifrados, valiéndose de simbología astrológica y esotérica.

A lo largo de varios años, las claves que el sujeto enviaba a la policía sobre su identidad no lograron ser descifradas.

A pesar de décadas de investigación, las autoridades policiales de Estados Unidos nunca consiguieron descubrir al autor de las matanzas.

El “Asesino del Zodiaco” se ha ligado a siete asesinatos conocidos. Cada uno de éstos fue seguido por cartas enviadas por el autor de los asesinatos a los periódicos locales donde detallaba los crímenes, con apuntes que sólo el asesino podía saber.

Estas cartas fueron enviadas entre 1966 y 1974, y comenzaban generalmente con el saludo: "Éste es el zodiaco que habla" y fue firmado con lo que se ha convertido en la insignia de los asesinos del zodiaco... una cruz dentro de un círculo.

El conocido como “Asesino del Zodiaco” es ya una figura mítica dentro de la criminalidad mundial.

Es uno de los asesinos en serie del que más documentos manuscritos se conservan, ya que a lo largo de varios años se entretuvo en mandar muchas cartas.

Para realizar un análisis grafológico de estos escritos hay que tener en cuenta, sobre todo, que se trata de anónimos, es decir, de documentos que una persona realiza con un objetivo concreto, y con la premisa muy clara de que no se pueda descubrir a su autor.

Por este motivo, los anónimos tienen una serie de consideraciones especiales que se deben tener en cuenta, en primer lugar y más importante, la carencia de una firma en ellos, una estampación gráfica por parte del autor que de esta manera reconoce su autoría.

También está en la mente de la persona que hace un anónimo poner todas las trabas que sean necesarias para que, además de que no aparezca ninguna firma, se le pueda descubrir por otros rasgos, Por este motivo el individuo suele disfrazar su propio grafismo, intentando hacerlo de manera diferente a lo habitual. Se utilizan para ello escrituras en mayúsculas, se escribe con la mano contraria a la utilizada normalmente, se repasan las letras, etc.

En el caso que nos ocupa, esta persona utiliza un tipo de escritura predominantemente tipográfica, que es una forma de escribir muy impersonal. Aquí caben dos posibilidades: que sea su escritura habitual, o bien por el contrario, que sea una caligrafía refugio, buscada con el fin ya comentado de esconder su verdadera personalidad para que no se le descubra.

Dada la gran cantidad de escritos que existen de este personaje, procedentes además de varias épocas, desde nuestro punto de vista consideramos que hay una correlación muy importante entre dichos grafismos y su verdadera forma de ser.

Analizando sus escritos nos encontramos con algunos documentos donde intenta hacerlos de una forma más consciente, es decir, más controlada y artificial con el objetivo claro de disfrazar aún más sus formas personales. Sin embargo, esta pose le suele durar poco, ya que a medida que avanza en el escrito sale su parte más inconsciente y la escritura se vuelve más espontánea (dentro, claro está, del control que sigue ejerciendo sobre ella). Asimismo, también nos encontramos con escritos donde ha ejercido esta represión más consciente, y otros donde se ha dejado llevar más por sus modos más personales.

Teniendo en cuenta todas estas consideraciones, se ha procedido a un breve análisis grafopsicológico de estos grafismos para intentar entrever a través de las desviaciones gráficas conscientes introducidas por esta persona, el máximo posible de su espíritu personal.

Se muestra como ejemplo una de sus cartas, pero si alguno quiere profundizar y conocer las restantes, puede entrar en este enlace donde podrá verlas y descargárselas:

http://www.zodiackiller.com/Letters.html


Esta persona es muy metódica en sus actos habituales. Es reflexivo y se toma el tiempo que necesite para actuar convenientemente. Es decir, no es dado en absoluto a hacer las cosas sin más, sin haberlas planificado con anterioridad.

En su modo de pensar nos encontramos con una capacidad importante para concentrar sus ideas, para centrarse en una temática determinada sin dispersarse. Por lo general, tiene las ideas claras, y también le gusta que todo lo que diga y haga sea igual de claro y concreto. Esta claridad de la que hace alarde se viene abajo en cuanto un tema choca con su parte afectiva, con su mundo de los sentimientos, pudiendo perder entonces los nervios y, por tanto, también la propia ecuanimidad personal que busca.

Su ritmo de asimilación de ideas le viene determinado por una velocidad mental que fluctúa; él quiere mantener una compostura que le permita poder asimilar con tranquilidad todo lo que recibe del exterior, con prudencia y cautela, pero sin embargo, se le detecta una tendencia contraria muy marcada.

En su ánimo está el sostener a la mente centrada, funcionando con objetividad, con todo bajo su mando. Otra cosa es el resultado que suele obtener: pérdidas de control, vaguedades, posturas arbitrarias y sesgadas, etc. Se le puede ver que en muchas ocasiones se apasiona con aquello que le motiva, subiendo en intensidad y entusiasmo a medida que lo realiza y va viendo los resultados que logra.

Es muy dado a intentar mantener su emotividad controlada, al favorecerle sin duda un pensamiento racional y más coherente. Pero por lo ya comentado, este estado ideal no consigue sostenerlo por mucho tiempo, porque sale enseguida su fuerte propensión a sufrir cambios y altibajos internos.

Efectivamente, tiene momentos en que se siente fuerte, actuando con decisión y energía, pero también tiene otros, que son mucho más frecuentes por otra parte, donde su sentimiento interior es de falta de firmeza y de decaimiento.

Sufre también de una falta de eficacia práctica en la acción. Es una persona pasiva, bastante convencional, que está supeditada a fuertes limitaciones, inhibiciones y bloqueos, con habituales desánimos pasajeros. También resulta muy fácil de herir.

En esta persona nos encontramos con una manera de actuar bastante regular y rutinaria. Suele repetir esquemas, conductas, comportamientos, ya que ello le ayuda en su seguridad personal. Cuando innova, se puede sentir desasosegado e inquieto, y entonces va a tender a volver a su actitud clásica repetitiva.

Le cuesta decidir muchos sus acciones. Va paso a paso, con un ritmo que le permita controlar al máximo su actuación siguiente. Se le observan fuertes miedos en todo lo relacionado con su futuro; se ve condicionado por incertidumbres, dudas, desconfianzas, recelos...

Tiene una actitud de cierre y hermetismo con todo aquello que tenga que ver con su mundo íntimo. Es muy reservado y difícilmente hablará de cosas que reflejen aspectos suyos personales.

Se trata de una persona con serias dificultades para establecer vínculos sólidos con la gente. Se observa en él bastante inadaptación; le cuesta mucho conectar con los demás, posiblemente porque no es muy hábil socialmente, teniendo además en ocasiones un tacto demasiado áspero y contundente. Fuerte predisposición al aislamiento.

Tiene profundas necesidades afectivas, aunque probablemente él no las quiera reconocer. Nos encontramos también con una considerable represión de sus tendencias e impulsos naturales, para conseguir de esta forma dar una imagen calculada y fría, intentando con ello que los demás vean lo que él quiere que vean, según sus propios deseos. Esto no deja de ser una táctica para compensar una carencia significativa de autoestima.

En su escritura se puede observar asimismo una pronunciada inhibición del impulso sexual. En este plano existe una huída, el no querer enfrentarse con algo que, posiblemente, le confunda y le inquiete, por no sentirse en absoluto seguro ni capacitado.

Su escritura también recoge señales de angustia, de sufrimiento. Desde luego, no cabe duda que esta persona disfruta con sus actos, llegando incluso al apasionamiento tal y como ya se ha dicho, pero también es cierto que internamente tiene un mundo muy complejo y atormentado, mucho más que la apariencia que quiera mostrar o que de cara a los demás pueda parecer.

viernes, 10 de agosto de 2007

La actualidad es la actualidad...

Ayer por la tarde recibí una llamada de una chica desesperada.

Lo hacía en nombre de Televisión Española. Me decía que necesitaban un grafólogo para que participara hoy en el programa “Por la mañana”.

El objetivo era que el grafólogo interviniese en directo, interpretando un escrito de “El solitario”, ese presunto delincuente, presunto atracador y presunto asesino, que tan famoso parece que se está haciendo por estos lares.

Según parece, su abogado había hecho una rueda de prensa hablando de su defendido, mostrando un manuscrito suyo. Y lógicamente, los periodistas que están a la que salta, querían ofrecer un retrato psicológico de este individuo a través de su escritura.

Yo le comenté que si no había caído que yo estaba en Bilbao, y que su programa se emitía en Madrid... La chica, muy amable ella, me comentó que por eso que no me preocupara; que me pagaban todos los gastos de avión y de desplazamiento que surgieran, y que me recogían y que me llevaban de vuelta al aeropuerto al acabar el programa.

Aunque muy tentado por su oferta, no pude por menos que preguntarle las razones de acudir a mi para un caso de estos, teniendo en cuenta que en Madrid tenía a su disposición muchos grafólogos, sin necesidad de echar mano de uno tan lejano. La chica, que evidentemente estaba desesperada, me confesó que habían intentado contactar con algunos profesionales de la capital, pero que no encontraba a nadie, ya que al parecer todos estaban de vacaciones.

Le comenté que agradecía su oferta, pero que me resultaba mucho trastorno el desplazamiento, dada la premura del ofrecimiento. Y que si la oferta se hubiera hecho con algunos días de plazo entre medias, podría arreglar mi agenda. Así, en cambio, lo tenía bastante difícil.
La chica, que dada mi respuesta seguía lógicamente desesperada, me dijo que es que tenía que ser mañana (por hoy) la entrevista, por que “la actualidad es la actualidad”...

O dicho en otras palabras: que los periodistas de turno no podían dejar pasar esta oportunidad morbosa de que un grafólogo hiciera comentarios sobre el citado individuo, y que lo tenía que hacer antes que otros programas se les adelantasen...

La chica, aun más desesperada todavía, me preguntó si no conocía yo a algún otro colega que pudiera realizar este trabajito. Le comenté que sí, pero que dadas las fechas en las que nos movemos, con toda probabilidad estarían también de vacaciones

Le ofrecí como posibilidad que se pusiera en contacto con alguna Asociación en Madrid, ya que igual ellos sabían de alguno que estuviera disponible.

Y así quedó la cosa, con la chica un poco menos desesperada pero igual de inquieta. Supongo que a lo largo de la tarde acabaría dando con algún grafólogo ocioso en este mes vacacional de agosto, por algún rincón de España, y dispuesto a predicar en el plató sus dotes interpretativas.

Esta mañana no he podido ver el programa de televisión citado (aunque si hubiera podido, tampoco lo hubiera visto, esa es la verdad...) y desconozco si finalmente intervino algún compañero de profesión.

De todas formas, este hecho comentado me ha dado una idea para el futuro, que creo que va a ser revolucionaria. Dado el creciente interés de los medios de comunicación para hacerse con los servicios de grafólogos para que interpreten con urgencia todo tipo de textos, firmas y escritos, de todo tipo de individuos de distinto pelaje (lease famosos, famosillos, delincuentes, presuntos delincuentes, etc.), voy a poner un anuncio que diga así: "Grafólogo de Guardia; Urgencia 24 horas".
Seguro que es un buen negocio. ¿Qué apostáis?

lunes, 6 de agosto de 2007

Prosper Aldorisius: nuestro primer ancestro grafólogo

Este artículo lo publiqué en 1999 en el Boletín "Graphos" de la Sociedad Grafológica de Euskadi, para la sección "La Grafología y sus maestros".

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Hasta hace relativamente pocos años, siempre se había creído que el primer autor que había escrito un tratado relacionando la escritura con una posible interpretación psicológica, dependiendo de quién la hiciera, había sido Camilo Baldi.

Sin embargo, investigaciones realizadas en los años ochenta por el grafólogo italiano Salvatore Ruzza, demuestran definitivamente que existió otro autor, coetáneo de Baldi, con una obra anterior a la suya, concretamente Prosper Aldorisius, que publicó en el año 1.611 su obra IDENGRAPHICUS NUNTIUS.

Hasta el momento, pocos autores en sus libros, cuando explican los comienzos de la Grafología y su historia, nombran a Aldorisius como precursor y pionero de la misma, ya que siempre se cita a Baldi. Solamente lo han hecho autores como Crépieux-Jamin en La escritura y el carácter (1.933), y que tengamos noticia, Mauricio Xandró en su Curso de Grafología por Correspondencia, y José Javier Simón en El gran libro de la Grafología (Edit. Martínez Roca - 1.992), aunque citando ambos el nombre de la obra pero no a su autor al desconocerlo, y más recientemente en los libros Curso Práctico de Grafología, de Barry Branston (Edit. Tikal - 1.995) y en Escritura y Salud, de Vicente Lledó y Víctor M. Anduix (Edit. Obelisco - 1.997).
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El primer documento del que se tiene noticia en el que se habla de Aldorisius y su ciencia, la IDENGRAFÍA, es una carta escrita por Giovanni Frigiolo y publicada por el librero Girolamo Bordoni en 1.610, dirigida al agente de Su Majestad Serenísima de Polonia y Suecia, Juan Bautista Solari (Carta en la cual se razona sobre la nueva ciencia llamada Idengrafía, descubierta por Prosper Aldorisius). En ella se relata como este hombre era capaz, en palabras de Frigiolo, de sacar de cada escritura, primero las cualidades del cuerpo, empezando por la forma del todo y pasando luego a examinar las partes: la cantidad de cartílago, de músculos, de venas (….); el color de su fisionomía: orejas grandes, nariz pequeña (….); la manera de andar, de hablar, las enfermedades a que está predispuesto el cuerpo (….). En fin, que conoce y revela por medio de la escritura todo lo que se puede decir de las características del cuerpo. Además, comenta Frigiolo, que una vez conocidas todas estas cosas, Aldorisius pasa a analizar las cualidades y la inclinación del espíritu (….) Puede representar las costumbres, las condiciones y los accidentes más notables de cada persona (….). Sabe reconocer las personas de alma grande o pequeña, al que es valiente y al que es tímido, al prudente, al tonto, al lujurioso, al recatado, al avaro, al sabio (….)

En su libro Idengraphicus Nuntius, Aldorisius expone mediante la presentación de 72 principios, una especie de axiomática grafológica, de los cuales pasamos a indicar algunos:
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I.- Sin duda, cada hombre presenta en su escritura su carácter propio y peculiar.


II.- Aunque escribiera con los pies o con la mano izquierda, cada uno expresaría su carácter específico.


VII.- La escritura debe clasificarse en propia (propium), en diferente a la propia o apropiada (praeter propium) y en contrario a la propia (contra propium).


VIII.- Se adquiere muy fácilmente el hábito de carácter propio.


XXIV.- El condicionamiento que la pluma tiene en nuestro carácter es más importante que el de la tinta.


XXXIV.- El carácter gráfico de cada persona que escribe es específico por el hecho de que cada persona tiene una naturaleza diferente.


XXXVII.- Por lo tanto, la causa que produce el carácter gráfico es no solamente el espíritu o los humores del cuerpo o sus distintas partes, sino todos estos elementos juntos.


LX.- Por la constitución de los elementos (que forman el temperamento objeto del estudio de la Idengrafía) se pueden conocer las inclinaciones del alma, del cuerpo y de lo que ha ocurrido.


LXIII.- Incluso en una persona que no tiene la costumbre de escribir, mediante la Idengrafía se pueden conocer estas características.


LXVIII.- Todo esto que estudia la Idengrafía, hace que el hombre tienda a poder cambiar el estilo propio al apropiado, para de igual modo, cambiar sus costumbres anímicas, su fortuna y sus propios eventos.


LXIX.- Para analizar de forma completa la escritura no hay que olvidar las características de la pluma, del material sobre el que se escribe y el de la mano de quién escribe.


LXXII.- Por esta razón, es de actuación científica determinar las cualidades del que escribe, a partir de las características de la escritura.

sábado, 4 de agosto de 2007

Análisis grafopsicológico de Sor Ángela María de la Concepción

Ángela Tabares, pues este era su nombre antes de coger los hábitos, nació en 1649 en Cantalapiedra (Salamanca). Era la menor de diez hermanos. A los 20 años ingresa en la orden de las Carmelitas Descalzas, aunque su verdadero deseo era ser Trinitaria. Posteriormente, en 1670, toma el hábito de las Trinitarias, en Medina del Campo.

Varios años más tarde inicia la reforma de la Orden Trinitaria. Funda conventos en Cantalapiedra, Medina del Campo y Medina de Rioseco, pero fracasando en todos ellos. Tras estos intentos, llega a El Toboso, donde logra fundar con éxito un convento en el cual implanta la vida religiosa que venía reclamando durante aquellos años de reforma. Llega a El Toboso en un momento de esplendor, tanto cultural como económico. Todo estos sucede entre los años 1677 y 1680.
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Sor Ángela María de la Concepción construye con solidez su doctrina espiritual, sintetizada magistralmente en su libro "Riego espiritual para nuevas plantas" en el que, con acierto y destreza, sabe armonizar el esfuerzo personal de maduración humana con la mística de una aptitud de apertura del alma para poder recibir, con amor y agradecimiento, los dones de lo Alto.

Escribió también su autobiografía, que es fundamentalmente un diario íntimo, un pedazo de su vida vivida en el amor.

En junio de 1689 contrae una terrible enfermedad, que el 13 de abril de 1690 le produce la muerte.

A principios del siglo XVIII se inició el proceso de Beatificación.

El presente estudio grafológico se ha basado en el análisis de dos cartas fechadas en los años 1686 y 1687, correspondientes, por lo tanto, a los últimos años de su vida. Tuve la inmensa fortuna de poder contar para el análisis con los documentos originales, que fueron traídos expresamente desde Roma. Reproducimos una de estas dos cartas.


ANÁLISIS GRAFOPSICOLÓGICO

En su forma de pensar, Sor Ángela María de la Concepción utilizaba un razonamiento metódico y disciplinado. Aunque habitualmente empleaba un método deductivo y lógico para decidir sobre las cuestiones que se le planteaban, estaba también dotada de una gran intuición, la cual utilizaba en aquellas ocasiones en que sentía que así debía hacerlo, guiándose entonces por sus sensaciones y vivencias internas, aunque el entorno no fuera propicio ni consecuente para ello. De tal forma, conseguía así una penetrante y acertada forma de actuar.
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En las ocasiones en que empleaba más su intuición, ella sentía que debía dejarse ir por sus sentimientos y a la vez dejar de lado la lógica y la sensatez que pudiera derivarse del hecho concreto. En su modo de sentir la vida, esta conducta le cuadra perfectamente, ya que nos encontramos con una persona con una gran fe y confianza, que le permitía estar segura de muchos de sus actos, al sentir profundamente que lo que presentía era lo adecuado, aunque no lo pareciera a los ojos de la lógica y la razón.

En este modo de proceder también influía el hecho de que en muchos momentos se sintiera con gran confusión mental, con fuertes problemas de claridad en su pensamiento, lo cual asimismo le obligaba a seguir el camino de la intuición como remedio para ello.
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En su procedimiento de analizar las cuestiones, vemos a una persona que no le gustaba divagar ni perder el tiempo. Procuraba siempre ir al centro de las cosas, al grano de los asuntos, siendo directa y clara en sus apreciaciones, perfilando los temas con nitidez y concreción. Por esta razón, era muy poco dada a deformar los hechos o a fantasear sobre ellos. Era muy realista y práctica en su proceder, con los pies también muy en el suelo, a pesar de su natural tendencia espiritual.
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A la hora de valorar los asuntos y aspectos de su alrededor, observamos a una persona equilibrada y objetiva por lo común, que empleaba una buena dosis de sensatez y juicio, lo que le procuraba un criterio con un buen sentido común. Sin embargo, podía perder mucha de esta ecuanimidad cuando los asuntos tocaban su lado sentimental y afectivo. Por este motivo, al saber que era su lado débil, luchaba por endurecerse emocionalmente todo lo que podía, para no dejarse influir así en sus decisiones, tomando de esta forma acuerdos muy dolorosos para ella pero que entendía necesarios para un mejor fin.

Era una persona provista de un buen potencial de energía para poder realizar las tareas, con voluntad creadora y emprendedora, que sabía también racionalizar el esfuerzo empleado. Era muy trabajadora, con una alta capacidad de concentración y de atención en sus tareas, sabiendo aprovechar y sacar partido de todo lo que dispusiera para ello. Cuando estaba desarrollando una función era capaz de abstraerse del entorno con facilidad para dedicarle el máximo de atención y conseguir así el mejor resultado posible. Esto no impedía que se pudiese dedicar a varias actividades a la vez, puesto que su capacidad de trabajo era importante, pero con ello conseguía quitarse de distracciones que de otra forma le podían restar efectividad en la acción.

Se la podía considerar una persona emprendedora y audaz, que se ponía fácilmente en acción. Sabía lo que quería alcanzar y trabajaba arduamente para lograrlo.

Tenía especial preocupación en que las cosas que hiciera estuvieran bien terminadas, así como que resultaran claras para los demás, huyendo siempre de lo farragoso y complicado. Si podía hacerlo todo más sencillo, se ufanaba para que así fuera, pero sin perder nunca el gusto en los detalles de las cosas. Por otra parte, resultaba una persona impaciente, con preferencia por ver acabadas las labores pronto, con el fin de no demorarlas ya que no le gustaba posponer las cosas.

Sin embargo, a pesar de esa excelente capacidad de trabajo, tenía frecuentes altibajos en la acción, con muchas dudas y períodos de tensión interna, que le restaban también bastante eficacia. Se podía decir que su vida era un constante movimiento de vaivenes. Con frecuente asiduidad temía por su fracaso en el empeño, con miedo de no conseguir sus propósitos, lo que le hacía sufrir enormemente. Por el contrario, al final siempre era capaz de sobreponerse y llevar a feliz término lo comenzado. En su fuero interno era una persona optimista y vital, competente para remontar lo que hiciera falta, pero que también sentía a lo largo de su labor diaria cuánto le costaba cada cosa que hacía, sufriendo por ello con inquietud y desasosiego.

En la mayoría de las ocasiones, se la ve con un nivel muy alto de adhesión a los planes previstos, con continuidad y determinación en ellos, pero en otros muchos momentos optaba por rectificar claramente el rumbo, bien en la forma de conseguir los objetivos o, incluso, en los propios fines buscados, los cuales variaba rotundamente si era necesario.

Se aprecia también una personalidad muy rigurosa con sus quehaceres, incluso hasta demasiado, puesto que la disciplina que se había impuesto en su ritmo de vida podía llegar inclusive a la mortificación con tal de conseguir sus propósitos.

Por otra parte, vemos igualmente un sentido grande del deber y de las obligaciones que le correspondían, de forma muy interiorizada y sentida, lo que le llevaba a cumplir a rajatabla con su trabajo, comportándose siempre responsablemente.

En sus actitudes y formas, se le aprecia mucha firmeza y energía, tomando las decisiones con fuerza y carácter aunque muchas de ellas no fueran realmente de su agrado. Sentía, por el contrario, que debía tomarlas de dicho modo para el bien común, incluso aunque fueran en detrimento de ella misma como persona.

Afrontaba la vida con espíritu de lucha y de avance, con una postura decidida y valiente. A pesar de los altibajos habituales comentados en su fuerza y entusiasmo, nunca perdía la confianza y la fe en sus posibilidades y en su futuro, el cual sentía como algo halagüeño y acogedor, por confiar plenamente en que los planes que Dios tenía para ella seguramente eran los adecuados, a pesar de lo mucho que podría estar sufriendo mientras los conseguía.

También se la ve una persona con carácter, con reacciones rápidas e impulsivas en su forma de ser. De igual modo, además, se observa en ella una tendencia oposicionista y rebelde, una inclinación a seguir sus criterios y caminos propios, y con una actitud combativa importante con tal de defender contra viento y marea sus planes y creencias.

En su comportamiento con los demás, se mostraba reservada y prudente, muy discreta, no dejándose influir por el exterior. De tal forma, procuraba seguir su camino a sabiendas de que era el correcto, rehusando las influencias que podría recibir del ambiente, las cuales, probablemente, eran más para desmoralizarla que para ayudarla en su cometido.

Por el contrario, no le costaba nada establecer relaciones y vínculos con el entorno. De cara a los demás, era una persona que se mostraba tal cual era, con sencillez y naturalidad. Consiguió un buen nivel de adaptación, de equilibrio personal, y de sinceridad en la imagen que proyectaba.

Tenía la necesidad de sentir la presencia de otras personas en su vida. Era una mujer sociable, a la que los que la rodeaban la sentían asequible y cercana, muy auténtica y diáfana.

Por lo habitual, se sentía muy implicada por todo lo que ocurría fuera de ella. El sufrimiento ajeno lo siente como suyo propio, y sus vivencias más íntimas las obtiene siempre en su relación con los otros. Consideraba que no debía permanecer aislada, sino que debía darse a los demás.

Era muy emotiva y sensible, siendo también fácil de herir. Sin embargo, y a pesar del daño que le pudieran causar las críticas y reproches recibidos del exterior, procuraba ser fuerte y no decaer en sus cometidos, cerrándose férreamente aun más con tal de proseguir en sus propósitos.

En sus maneras, era de ademanes afables y corteses por lo general, aunque también con poco tacto y diplomacia la mayoría de las veces. También, era muy controlada en sus poses, y solo sacaba su genio fuerte y su pronto cuando veía que peligraban sus intereses o se le atacaba con dureza.

Estaba segura de su propia valía personal, estimándose de manera adecuada y justa. Consideraba que en su vida aun no había conseguido las metas deseadas, y ansiaba con una ambición noble y potente poder lograrlas. Probablemente, luchó hasta el último día de su vida por conseguirlas totalmente.