indicación de que la descripción de los rasgos de personalidad que arrojaba el test se ajustaba a sus rasgos de personalidad de forma “excelente”, el promedio de valoración de la clase fue de 4,26.El experimento ha sido repetido con posterioridad en multitud de ocasiones y siempre da un resultado muy alto en idéntico sentido.
Este estudio ha sido y es esgrimido por muchos de los escépticos racionales que ahora pululan por nuestro planeta (recordemos al mamporrero Sr. Armentia, citado en un artículo anterior) para descalificar a todas aquellas herramientas de conocimiento humano que ellos nombran como pseudociencias (incluyendo a la grafología, claro está), argumentando que los perfiles psicológicos que aportan son aceptados por el receptor por su carácter genérico y amplio, lo que facilita la identificación de éste con dicho análisis psicológico.
Reconozco que muchas veces yo mismo, a la hora de elaborar un informe grafopsicológico, me he planteado cuánto hay de genérico en él, cuanto de lo que digo podría transplantarse a otras personas y así valerles como un traje de idéntica talla. Incluso, en ocasiones, he estado hasta tentado de adjudicar un mismo perfil psicológico a distintas personas, para comprobar que efectivamente, alusiones vagas y generales son válidas en personalidades muy diferentes.
No lo he llegado a hacer, pero creo sinceramente que estas personas no se quejarían del análisis que se les entregaba...
Es buena una labor de autocrítica de vez en cuando, y plantearnos si en nuestros perfiles e informes grafopsicológicos utilizamos demasiadas expresiones imprecisas y comunes, hasta el punto de que pudieran ser aplicables a distintas personas.
He visto demasiados análisis de colegas con este tipo de términos cliché, (con sinceridad, creo que todos caemos, en mayor o menor medida en muchos de ellos) y francamente, creo que debemos evitar en todo lo posible utilizarlos. Nuestra labor de introspección psicológica debe ser cada vez más fina y más filtrada, huyendo de frases hechas, de términos comodines, de explicaciones trilladas, repetitivas y comunes.
Siempre recuerdo una frase de Xandró que me dio que pensar en mis albores estudiantiles, cuando decía que poner en un informe que alguien es inteligente era no decir nada.....por que todos lo somos.
¿Hacemos una sana y sincera autocrítica?. Pido primer...


